El cierre oficial se realizó en dependencias del Colegio La Obra, uno de los tres establecimientos que formaron parte de esta iniciativa ejecutada por la Municipalidad de Curicó en conjunto con la Seremía de Desarrollo Social y Familia. Los otros recintos fueron la Escuela Japón y el Colegio El Boldo. Cada centro contó con un cupo de 40 menores, de entre 6 y 12 años, distribuidos estratégicamente para cubrir distintos sectores de la comuna.
Un programa social con impacto directo en el territorio
Las Escuelas de Verano no solo funcionaron como espacios de resguardo. Durante semanas, los niños participaron en actividades deportivas, artísticas y lúdicas, además de recibir colaciones durante toda la jornada. La extensión horaria, desde temprano en la mañana hasta la tarde, fue clave para responder a las exigencias laborales de las madres temporeras, especialmente en una zona donde el trabajo agrícola marca el ritmo económico del verano.
El monitor Esteban Valenzuela destacó la experiencia vivida en el Colegio La Obra, subrayando el impacto inmediato del programa en los niños y sus familias. “Los niños felices desde el primer día, acá les tuvimos actividades deportistas, artísticas, lúdicas, juegos, colaciones durante todo el día. Ellos estaban desde muy temprano hasta tarde, siempre en movimiento. Esto fue todo un éxito, es primera vez que se hace esto en la escuela de La Obra donde hubo una excelente acogida, los padres se encuentran felices, les gustó el programa y quieren que se repita”, señaló.
Madres temporeras: trabajo con tranquilidad y respaldo institucional
El valor del programa se refleja con claridad en el testimonio de las propias beneficiarias. Para muchas madres, dejar a sus hijos en un entorno seguro y con acompañamiento profesional significó trabajar con mayor estabilidad y sin la incertidumbre que suele marcar el verano.
Tamara Chamorro, vecina del sector La Obra, expresó su agradecimiento con palabras directas y sin rodeos. “Siento que ha sido una muy buena iniciativa, por esta escuelita porque a muchas mamás nos sirvió mucho, somo mamás que trabajamos y además contamos con unos excelentes monitores, por lo tanto, estamos muy agradecidas de toda la municipalidad por habernos favorecido con esto tan importante”, afirmó.
En la misma línea, Lorena Lecaros, también vecina del sector, valoró la experiencia como un hito inédito para la comunidad. “A nosotros nos sirvió mucho, nos encantó porque es primera vez que hacen esto acá para nuestros hijos, entonces ellos la pasaron súper bien y nosotras pudimos trabajar más tranquilas, ha sido una muy buena iniciativa de la municipalidad”, destacó.
Respaldo municipal y proyección del programa
El trabajo desarrollado por los centros de cuidado para hijos de madres temporeras fue igualmente valorado por el alcalde de Curicó, George Bordachar Sotomayor, quien respaldó la ejecución del programa y su impacto social en una de las temporadas más demandantes para las familias trabajadoras.
El cierre de las Escuelas de Verano 2026 deja un balance positivo y abre el debate sobre la necesidad de consolidar este tipo de políticas públicas locales como parte permanente del apoyo social, especialmente en comunas donde la estacionalidad laboral golpea con fuerza a las mujeres jefas de hogar.
Post de: Maule News


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