La denuncia fue expuesta en Radio FM+ 92.3 Talca, donde Edgardo relató el recorrido clínico de su esposa desde el 11 de septiembre de 2025, cuando ingresó de urgencia por cefalea intensa, náuseas y compromiso neurológico. Los exámenes confirmaron un diagnóstico de alta gravedad: tumor cerebral maligno, astrocitoma de crecimiento rápido.
Hospitalización prolongada y cirugías de alto riesgo
Johanna fue hospitalizada de inmediato. El 18 de septiembre se le practicó un drenaje cerebral de urgencia para descomprimir el cráneo y, el 22 del mismo mes, una cirugía mayor para extirpar parte del tumor, descrito como altamente ramificado. Permaneció 42 días hospitalizada, pasó por UCI y UTI, y estuvo cerca de 15 días en coma inducido.
Contra los pronósticos iniciales, su recuperación temprana fue significativa. Volvió a caminar, a alimentarse por sí misma, a ducharse y avanzó en rehabilitación kinésica aunque por su cuenta.
Sin embargo, el tratamiento oncológico indicado por el propio equipo médico —quimioterapia y radioterapia— jamás se inició.
Meses de espera y derivaciones que nunca ocurrieron
Desde octubre de 2025, Edgardo solicitó reiteradamente el inicio del tratamiento. La respuesta que recibió fue que los equipos de radioterapia en Talca no estaban operativos y que se gestionaría una derivación a otra ciudad. Aquella derivación, según su denuncia, nunca se concretó.
En información exclusiva de Radio FM+, Edgardo afirmó que contactó directamente a centros de referencia fuera de la región. “Llamé a Concepción y me dijeron que no existía ningún antecedente de mi esposa, ni siquiera una consulta enviada”, relató al aire, asegurando contar con registros y pruebas del proceso fallido.
Mientras tanto, Johanna fue enviada a su hogar solo con levetiracetam y paracetamol, sin un plan oncológico activo, pese a la agresividad del cáncer cerebral diagnosticado.
Reingreso a urgencias y condiciones indignas
En los últimos días, el cuadro clínico se agravó. Johanna reingresó al Hospital Regional de Talca y actualmente permanece hospitalizada en el área de urgencias, en una camilla, sin las condiciones de cuidado que su estado requiere, de acuerdo con la denuncia familiar. Edgardo describió falta de higiene, exposición prolongada al frío y ausencia de alimentación oportuna.
“La están dejando morir”, afirmó. “No están jugando con un número, están jugando con la vida de una persona”. El acceso familiar ha sido restringido a una hora diaria, sin información médica clara ni oportuna sobre decisiones clínicas.
Una familia devastada y un sistema en crisis
El impacto se extiende a todo el núcleo familiar. Edgardo dejó de trabajar para cuidar a su esposa. Sus hijos pequeños enfrentan el proceso con su madre hospitalizada. La familia ha subsistido gracias al apoyo de cercanos, de la comunidad cristiana y de vecinos de Camarico y Río Claro.
Johanna es, además, funcionaria de salud: técnica en enfermería del Cesfam de Río Claro. Edgardo fue enfático en aclarar que no exige privilegios. “Solo pido que se haga lo que corresponde”, señaló.
El caso se suma a otros testimonios recientes en la región. Días atrás, Wilson, adulto mayor de Villa Alegre, denunció llamados desde el HRT para retirar medicamentos que luego no le fueron entregados, configurando un patrón que vuelve a poner en entredicho la capacidad de respuesta del sistema público ante patologías de alta complejidad. Las denuncias apuntan a fallas de coordinación, gestión y toma de decisiones, no a funcionarios de base.
Gestiones y exigencia de respuestas
Radio FM+ 92.3 Talca, en su rol fiscalizador, inició gestiones para recabar antecedentes y solicitar respuestas formales, con el objetivo de visibilizar el caso y exigir explicaciones que se deben a la familia afectada. La cobertura, exclusiva de Radio FM+, de este y otros dramas en atención de salud busca que las autoridades sanitarias adopten medidas inmediatas y transparentes.

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