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martes, 29 de enero de 2019

Docente UC enfatiza planificación nutricional en casos de embarazadas vegetarianas


Noticias Región del Maule: Desde la preparación del embarazo hasta el periodo de lactancia, las vegetarianas deben tener una planificada dieta para evitar carencias a largo plazo. Calcio, Vitamina D, Ácido Fólico, Hierro y sobre todo vitamina B12,  son algunos de los suplementos que debe consumir la vegetariana antes de embarazarse y durante el embarazo y periodo de lactancia. Al contrario de muchos prejuicios, no existen enfermedades asociadas a esta opción de alimentación en embarazadas. 

Vegetariano es aquella persona que no consume, por decisión y elección personal,  alimentos de origen animal y dentro de esta clasificación hay varios subgrupos de vegetarianos, entre ellos: los ovo-vegetarianos, ovolacto-vegetarianos, frutarianos, y los pesco-vegetarianos, entre otros.  Los motivos de elección de este tipo de alimentación se asocian a compasión animal, el deseo de proteger al medio ambiente o disminuir el riesgo de contraer enfermedades crónicas. De hecho la alimentación vegetariana está recomendada como uno de los patrones dietarios saludables dentro de las guías alimentarias americanas. 

La adopción de una dieta vegetariana puede ocasionar deficiencia en algunos nutrientes, sin embargo,  Dannya Macía, docente de la Carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Católica, subraya la importancia de una correcta planificación alimentaria para evitar dichas situaciones, sobre todo durante el embarazo. 

En Chile no hay información formal acerca de la cantidad de vegetarianos en el país. El sitio web www.vegetarianoschile.cl realizó el año 2012 una encuesta online, en la que 13.023 personas respondieron de forma voluntaria. De este primer primer censo de vegetarianos y veganos en Chile, se obtuvo que el 78% de los participantes corresponde a personas mayores de 50 años, tanto para hombres como para mujeres, y 70% de ellos del sector centro del país. Del universo de respuestas, casi un 20% corresponde a veganos, mostrando en este grupo una diferencia por sexo, siendo mayor el grupo de mujeres veganas. 

Es indiscutible el aumento de este perfil de consumidores, abriendo nuevas opciones en la industria de alimentos así como también en el abordaje de los profesionales de la salud que interactúan con ellos en su ciclo de vida. 

Según la Academia Americana de Nutrición y Dietética, una dieta vegetariana apropiadamente planificada (incluyendo la vegana), es saludable, nutricionalmente adecuada y puede producir beneficios a la salud en el tratamiento y prevención de ciertas enfermedades. Este tipo de dietas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo y la lactancia; no obstante, requiere de una planificación adecuada y la suplementación necesaria para un correcto desarrollo del  bebé, poniendo especial atención en la suficiencia de vitamina B12, Calcio, EPA y DHA.

Si bien debemos fijarnos en algunos nutrientes, la alimentación vegetariana durante el embarazo ha demostrado algunos beneficios como un menor riesgo de presentar incrementos excesivos de peso durante la gestación e incluso podría disminuir el riesgo de diabetes gestacional.

Para la docente,  es relevante preocuparse de la alimentación y suplementación necesaria durante el periodo de planificación familiar y no solo cuando ya se está embarazada. “Es importante declarar a su nutricionista que desea ser asesorada con respecto a una alimentación vegetariana durante la gestación para asegurarse de cubrir las necesidades de todos los nutrientes fundamentales del embarazo. Existen nutrientes como el Calcio, que el niño puede obtener de todas maneras de nuestro organismo, aunque no consumamos alimentos ricos en él. Este lo obtendrá de los huesos de su madre, por tanto pudiera ocasionar a futuro problemas serios de osteoporosis en la mujer”. 

Para la especialista, no existen problemas frecuentes en la embarazada vegetariana. “Se observa principalmente el miedo a ser juzgadas por el entorno social, asumiendo que la madre priva voluntariamente al feto de una adecuada alimentación. Debemos recordar que tanto el embarazo como la lactancia son periodos fisiológicos en los cuales una madre puede seguir una alimentación vegetariana (de cualquier tipo) o bien vegana, que sí está bien planificada y suplementada, no representa riesgo alguno  tanto para el niño como para la madre”, finaliza la experta. 

Para quienes planifican embarazarse, la nutricionista explica que lo ideal es hacerlo con un peso normal, y si no es así; cuidar el aumento de peso durante el embarazo.  Luego de 8 meses a un año post parto, la recomendación es recuperar el peso previo al embarazo. Asimismo, Dannya sostiene que debemos abolir el mito de que en el embarazo “es necesario comer por 2”. Si bien es cierto  aumentan las necesidades de energía y algunos nutrientes, este aumento de necesidades es progresivo durante el embarazo y desde el segundo trimestre.



Desde el segundo trimestre de embarazo, se recomienda aumentar el consumo de calorías y proteínas día. “Con esta medida, una mujer debiera aumentar un total de 10 a 13 kilos durante el embarazo siempre y cuando se haya embarazado con un peso normal, 6-7 kilos si se embarazó con obesidad, y 7 a 10 kg si fue con sobrepeso”, concluye la experta.

 
CONSEJOS DE LA NUTRICIONISTA

Necesidades de hierro: es muy difícil cubrir la necesidad de Hierro durante el embarazo , por eso es fundamental la suplementación, tanto para embarazadas vegetarianas como no vegetarianas. Como referencia, el 40% de todas las gestantes, presentan anemia por deficiencia de hierro en el embarazo. La absorción de este mineral dependerá de los depósitos de hierro y combinaciones de alimentos que favorezcan su absorción, como frutas y verduras ricas en Vitamina C. Es necesaria la suplementación con 30-60 mg/d de hierro en forma de sales ferrosas como fumarato, gluconato o sulfato desde las 16 semanas de gestación en adelante.

Alimentos ricos en Hierro son: lentejas y porotos, además del pan.

Ácido fólico: Con el fin de prevenir defectos en el cierre del tubo neural y  expansión del volumen sanguíneo (igualmente para vegetarianas y no vegetarianas), es recomendable que la mujer embarazada inicie el consumo de ácido fólico encapsulado 3 meses  antes del embarazo y hasta las 12 semanas  de gestación. Según la Guía Perinatal del año 2015 se recomienda la administración rutinaria de 1  mg de ácido fólico/ día para todas las mujeres. En Chile, la harina de trigo está fortificada con ácido fólico (2,0-2,4 mg/Kg), por lo que con 2 unidades de pan al día también se logra cubrir la recomendación. Otros alimentos ricos en folatos son: naranja, espinaca cocida y lentejas.

Zinc: Este nutriente previene el bajo peso de nacimiento y partos prematuros. En general es muy bajo el aporte de Zinc de frutas y vegetales. No hay información suficiente como para determinar si es necesaria la suplementación para aquellas embarazadas veganas y vegetarianas. Algunos alimentos ricos en Zinc son: ostras y cereales fortificados.

Calcio: Ayuda a la formación ósea, evita la descalcificación materna, previene las alzas de presión arterial y parto prematuro. Para aquellas ovo-lactovegetarianas y lactovegetarianas no es necesaria la suplementación puesto que con 5 porciones de lácteos al día se logra cubrir esta necesidad. En el mejor de los casos, en una mujer que consume Leche Purita Mamá, bastará con solo 3 tazas/día. Para las veganas es un tema complejo puesto que las bebidas vegetales no siempre están fortificadas de forma adecuada. Se sugiere suplemento oral de Calcio en caso que no se logre la recomendación de este nutriente. Alimentos ricos en Calcio son: lácteos y huevos, bebidas vegetales fortificadas en calcio.

Ácidos Grasos EPA+DHA: Ayudan en la formación del Sistema Nervioso Central y la retina. El mayor consumo de DHA está asociado a un mejor desarrollo del sistema nervioso del feto. Para aquellas pesco-vegetarianas se recomienda consumir pescados dos veces por semana al horno o al vapor, dando preferencia a jurel, salmón, sardina, atún, merluza. Si consume pescados en tarro, preferir al agua y bajo en sodio/sal. El DHA está presente en mayores concentraciones en aquellos pescados naturalmente altos en grasas como el jurel, la sardina y el salmón. Para aquellas vegetarianas estrictas y veganas, la recomendación sería optar por algún suplemento de DHA y EPA fabricado a base de algas.

Vitamina D: Favorece la absorción de calcio y por tanto previene la descalcificación. Esta vitamina se encuentra deficiente en la mayoría de la población, por tanto debe ser suplementada para todos los casos, puesto que ningún alimento es buena fuente natural.

B12: ayuda en la formación de glóbulos rojos, participa en el metabolismo de las proteínas, síntesis de ADN. Sus bajos niveles en el organismo, contribuyen en riesgos como: anemia, anormalidades neurológicas (debilidad, pérdida del apetito, gusto y olfato, irritabilidad, alteración de la memoria depresión, psicosis, adormecimiento de las extremidades y sensación de falta de aire.) 

Los estudios no son concluyentes con respecto a los riesgos que produce el déficit de vitamina B12 en una mujer embarazada, sin embargo se han visto algunas publicaciones que sugieren los niños nacen con menor peso (entre 20 y 200 gramos menos), y pudieran presentar problemas en el desarrollo genital del feto. Durante los primeros meses de vida, específicamente entre los 3 y 8 meses de vida, los menores pueden presentar un menor desarrollo general. Es por este motivo que debe ser suplementada en todas aquellas embarazadas veganas y vegetarianas estrictas.  

Precauciones durante la lactancia: Durante la lactancia es importante mantener una alimentación igualmente balanceada que durante el embarazo, haciendo énfasis en los mismos nutrientes del embarazo y evitando los mismos alimentos que no signifiquen un riesgo para la salud del niño y la madre, como lo son carnes y pescados crudos Por tanto la madre vegana y vegetariana estricta debieran continuar con su suplementación. 

La hidratación de la madre debe estar asociada a la sensación de sed únicamente. Una alimentación por debajo de los requerimientos de una nodriza disminuye la producción de leche materna, al igual que el consumo de tabaco que disminuye en aprox. un  30% la producción de leche materna.


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