La presentación del plan de mantenimiento preventivo reunió en la capital regional a la mencionada ministra de Energía, Ximena Rincón; al director regional de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), Vicente Marinkovic; autoridades sectoriales y representantes del Ejecutivo, marcando el inicio de una coordinación que pone el foco en la anticipación más que en la reacción.
Un despliegue técnico de alto impacto
Desde enero de este año, la principal empresa distribuidora ha ejecutado más de 170 mil acciones de mantenimiento en distintas zonas del país, con especial énfasis en el Maule. Las cifras son contundentes: revisión presencial de 98.098 postes a lo largo de más de 4.800 kilómetros de red, 73.500 procesos de lavado de aislación eléctrica y la poda de 370 kilómetros de vegetación cercana a líneas de distribución.
Este volumen de trabajo responde a una realidad conocida: la vegetación mal gestionada sigue siendo uno de los principales factores de interrupción del suministro durante el invierno, especialmente en regiones como el Maule, donde las condiciones climáticas suelen ser más intensas.
“Partamos por casa”: el llamado directo de la ministra
En este contexto, la ministra Ximena Rincón lanzó el plan nacional “Partamos por casa”, una iniciativa que apunta a la corresponsabilidad entre ciudadanos, municipios y empresas.
“Estamos en una campaña que se llama ‘Partamos por casa’. Todos en nuestros jardines podemos mantener nuestros árboles podados. Si los árboles llegaron hasta las líneas eléctricas, avisemos a la municipalidad, a la empresa eléctrica, a la SEC para que ellos hagan el trabajo. Si vemos en la calle árboles que tocan el tendido eléctrico, llamemos a la empresa, la SEC o al municipio. Tenemos que entender que este es un trabajo que hacer entre todos para evitar que cuando venga el invierno, que será duro y difícil, no se nos corte la luz. Prevenir es mucho más barato que empezar a resolver los problemas después”, sostuvo.
La advertencia no es menor. El invierno 2026 proyecta condiciones climáticas complejas, y la experiencia de años anteriores ha dejado en evidencia la fragilidad del sistema frente a eventos extremos.
Fiscalización y presión sobre el cumplimiento
Desde la SEC, el director regional Vicente Marinkovic fue enfático en señalar que el organismo no solo supervisará los trabajos, sino que también exigirá estándares adecuados en la ejecución de podas y retiro de material vegetal.
“Hacemos un llamado a todos a ser responsables con los árboles. Los municipios cuando tienen estas grandes extensiones de árboles, que no son nativos, generan muchas veces problemas en el invierno. Estamos con el compromiso de fiscalizar que la poda que realiza la empresa como las otras compañías eléctricas sea la adecuada, que se retiren las ramas”, indicó.
El mensaje apunta directamente a una deuda histórica en la gestión urbana y rural: la falta de mantención de especies arbóreas que terminan interfiriendo con la infraestructura crítica.
Electrodependientes: foco en la continuidad vital
Uno de los puntos más sensibles del sistema es la atención de pacientes electrodependientes. En el Maule existen 714 personas en esta condición, dentro de un universo nacional que supera las 5.400.
Desde la compañía se aseguró que existe un protocolo activo para garantizar suministro continuo, incluyendo la entrega de generadores y combustible incluso a quienes no estén formalmente registrados.
Conciencia regional ante un invierno exigente
El delegado presidencial del Maule, Juan Eduardo Prieto, reforzó el llamado a la acción conjunta, destacando la vulnerabilidad de la región frente a eventos climáticos.
“Tenemos que generar conciencia y trabajar en la prevención. Somos una región que en el invierno es bastante afectada por la lluvia y el viento. Hacemos un llamado a todas las personas, a nadie le gusta tener cortes de luz, pero para eso tenemos que todos poner nuestro esfuerzo. Creemos que trabajando con prevención es más fácil tener menos problemas”, afirmó.
El escenario está planteado: un sistema que se fortalece técnicamente, pero que depende también de la conducta ciudadana y la gestión de las empresas eléctricas.
Seguridad: un riesgo que no admite errores
Las autoridades reiteraron el peligro de acercarse a cables dañados o infraestructura eléctrica comprometida, recordando que pueden estar energizados incluso cuando aparentan estar inactivos. La prevención, en este caso, no es solo operativa, sino también vital.
El invierno aún no comienza, pero el mensaje ya está instalado: la diferencia entre un sistema resiliente y uno colapsado dependerá tanto de la inversión técnica como de la responsabilidad colectiva.
MauleNews.com

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